va cambiando más rápido día a día,
como ha dejado de ser tan natural,
tan viva como antes.
Cada vez mas se escucha menos el murmurar de los vientos calidos, amorosos;
ahora se palpita menos el respaldor de la luna y el calor suave del sol.
Todo se ha vuelto húmedo, denso, frío, vacío.
El viento grita día a día con ansiedad y
con una inmensa tristeza por lo que siente a su alrededor,
las nubes callan se obscurecen y a la vez gimen por el desamor
y destrucción que las cubre.
Ya es tiempo de contrarrestar tanta destrucción en nuestro mundo desolado.
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